El gran embalse a nado


El guipuzcoano Carlos Peña se ha enfrentado al Gran Embalse de Alcántara este verano. Después  de atravesar a nado el rio Ebro, (desde Logroño a Zaragoza) el rio Miño, bruzar el estrecho de Magallanes o el lago Ness, se propuso recorrer a nado uno de los embalses más largos de Europa, el extremeño embalse de Alcántara. Una experiencia muy positiva y que nos relata el propio nadador.

Enero de 2001 culmina con gran éxito en la travesía del Estrecho de Magallanes, en las frías aguas del Pacifico y Atlántico. No contento con esto, mis compañeros y yo seguimos desafiando a la naturaleza y al límite humano.
En febrero de 2001 se efectúa un primer contacto telefónico con la Oficina de Información Turística de Alcántara y planteamos el proyecto de cruzar a nado el embalse más largo de Europa, partiendo desde el embalse de Torrejón el Rubio (95kms.) en tres días. La idea es aceptada por el Ayuntamiento de Alcántara, los entrenamientos se endurecen y parece estar todo a punto para realizar la travesía.
El jueves, día 30 de agosto, a las 14 horas partimos dirección Alcántara (Cáceres). Un coche cargado con una piragua, equipaje y, sobre todo, mucha ilusión y respeto hacia el gran embalse. Un embalse que, personalmente, no conocía, solo de un pequeño mapa.
Un acogedor y cariñoso recibimiento en el Ayuntamiento de Alcántara por parte de las autoridades y miembros de la Cruz Roja es nuestro primer contacto oficial. Presentamos la prueba ante los medios de comunicación y nos dirigimos a la casa rural que será nuestro cuartel general.
Día 31 de agosto, a las 6 de la mañana tocan diana. Cada uno de los expedicionarios empieza a desempeñar sus funciones. Eugenio Amat, “el peque” de la expedición, es el comodín que nos ayuda en todo; Jesús Remirez, con las funciones más definidas y con una gran experiencia, es el que prepara el desayuno. Yo soy el que menos apetito tiene, pero el resto del equipo me obliga a comer.
El coordinador de deportes David Chávez, un gran despliegue de miembros de la Cruz Roja de Alcántara y dos piragüistas de Plasencia son nuestra gran escolta. A las 10h. De la mañana se da la salida en las cercanías de Parque Natural de Mongragüe.
A los pocos minutos pasamos ante una monumental pared, nos dicen que es el Salto de Gitano. Las primeras horas molesta el viento, es de cola. El paisaje es seco y para la vista muy igual.
A las 5 horas de nado nos encontramos con nuestro amigo David, nos suministra alimentos, agua y una gran dosis de ánimo. Finalizamos la etapa a las 19 horas, culminando con 9 horas de nado. Largo viaje, masaje, cena y a dormir.
Día de agosto, 6:30h. Toca diana, fuerte desayuno y con la dotación de la Cruz Roja, llegamos al punto donde se termino el día anterior.
Comenzamos a nadar a las 10h., las primeras horas son de fuerte viento, dosifica el esfuerzo el nadador. Jesús le indica en todo momento con la proa de su piragua la dirección más correcta.
Los miembros de la Cruz Roja nos vigilan de lejos con su zoodiak. Ellos son los encargados de nuestra seguridad en el embalse, que resulta ser una gran jaula con muchas trampas.
Las comunicaciones con el exterior resultan ser nulas, el acceso de la dotación de la Cruz Roja al embalse imposible. Con todo ello, el sábado se nada 9 horas, terminando la etapa a las 19horas.
Solo quedaba un día más y el sueño de todo el equipo se podría cumplir. Nuestro amigo David prepara la llegada a las 20 horas el puente romano de Alcántara.
Día 2 de agosto, diana a las 7 horas de la mañana. Preparamos la etapa como cualquier otro día. Transcurren las horas sin ningún tipo de problema.
A las 14:40h. Me atienden los compañeros de la zoodiak de una dolorosa quemadura en los dos empeines de los pies. A las siete horas y media de nado nos parece muy extraña nuestra situación en el gran embalse. En el equipo de apoyo existen diferentes opiniones respecto al punto de llegada. La zoodiak se aleja e intenta acercarse a meta (final de etapa) y damos una referencia de los kilómetros.
A las ocho horas de nado, Jesús se acerca con la piragua  y me comunica que quedan 15 ms. Para meta. Pese a mi cansancio saco fuerzas y con mucha rabia aumento el ritmo. Los últimos kilómetros se realizan de noche y bajo la atenta mirada del equipo de T.V.E.
La llegada es espectacular, termino la travesía a las 22:10 horas, totalmente de noche y bajo una calurosa ovación, unas 500 personas que estaban esperando en el Puente Romano de Alcántara. Es por eso que al llegar a la presa bajamos al rio y, continúo yo a nado y mis compañeros con la piragua, para atravesar el monumental Puente, el mejor colofón de esta aventura.
Agradecimiento muy especial a: Ayuntamiento de Alcántara, Cruz Roja de Alcántara y a todo el pueblo alcantarino.