No es fácil describir a Carlos Peña y su relación con el agua y la madre naturaleza, Activista consumado, deportista amateur con marcas y hazañas propias de un profesional de elite y persona tremendamente involucrada con cualquier acción que defienda el medio ambiente y la Paz. Seguramente nos dejamos otras características fuera de esta definición, pero se acerca bastante al perfil humano de este fenómeno.
Desde 1989 Peña ha nadado siempre impulsado por algún motivo social en lugares como mares, océanos, ríos, lagos, embalses, estrechos, piscinas, bahías.... conociendo de cerca las maravillas y peligros propios de entornos tan salvajes: ballenas, tiburones, pirañas, trasatlánticos, mercantes, corrientes, glaciares, olas gigantes, minas, franco tiradores, polución, tormentas, etc.
La mayoría de las veces ha sido acompañado por amigos y voluntarios, en varias ocasiones con la colaboración de organizaciones locales, y otras, las menos, por entidades gubernamentales (Ejércitos, Fuerzas Armadas, Policía,....). Siempre él nadando y sus colaboradores en medios de transporte marinos (lanchas, piraguas, kayak, barcos) que le servían de apoyo logístico y también moral.
Carlos Peña utiliza la modalidad de nado a espaldas, se sirve de un traje de neopreno, unas pequeñas aletas y la fuerza de voluntad que le impulsa a superar retos increíbles: Lago Ness, Río Ebro, Estrecho de Magallanes, Estrecho de Gibraltar, Lago Titikaka, Lago Maracaibo, y tantos otros que podemos ver en su extenso historial deportivo. Carlos ha conocido varios continentes, multitud de países, diferentes culturas, se ha relacionado con personas poderosas como gobernantes y alcaldes, con personas tan modestas pero tan humanas que han puesto lo poco que tienen al servicio de este hombre, y eso sí, siempre donde ha estado, ha sido recibido con los honores y alabanzas que merecen tales hazañas como las que lleva a cabo.
Horas y horas en el agua, fruto de una fuerza de voluntad casi sobrenatural y una vida dedicada a este maravilloso deporte que él utiliza para relanzar y difundir actividades medio ambientales, sociales y humanas. Sin ánimo de lucro, sin muchas veces el protagonismo mediático que es justo. Carlos nada, supera sin competir y una vez cumplida su misión, da las gracias a la naturaleza por permitirle una vez más haber sido parte de ella en pura armonía con el agua.
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