En un gesto simbólico, el tolosarra Carlos Peña cubrió a nado 60 kilómetros en el rio neretva
Nadar sesenta kilómetros en dos tramos representa, de por sí, un reto deportivo que precisa un esfuerzo meritorio. Pero, hacerlo en pleno invierno, en el corazón de los Balcanes y en medio de un guerra, es algo más. En el caso de Carlos Peña, un tolosarra que el pasado fin de semana cubrió a nado, por el rio Neretva, la distancia que separa Mostar de Metkovic, se trataba de una cuestión de solidaridad y compromiso con la paz. Carlos Peña formaba parte de una expedición de ayuda humanitaria promovida por Solidaridad Navarra Internacional.
Para este deportista guipuzcoano, se trataba de su primer viaje a la zona de conflicto en él a antigua Yugoslavia. Lo que allí ha vivido le ha causado <<una profunda impresión>>. Sin embargo, apenas se lo pensó cuando Solidaridad Navarra Internacional le propuso participar en esta expedición, sabedores de sus condiciones como deportistas.
Las huellas de la guerra
Solidaridad Navarra Internacional comenzó a tantear las posibilidades de llevar a cabo esta exhibición deportiva a finales del año pasado, con motivo de otra expedición de ayuda a los damnificados por la guerra. En esta fase de contactos, contaron con el apoyo de los cascos azules españoles destacados en la zona, para quienes, tanto Carlos como sus compañeros de viaje, solo tienen palabras de agradecimiento.
Cuando tuvo la seguridad de esta experiencia era factible, Solidaridad Navarra Internacional comenzó a tramitar los pertinentes permisos, requisitos que, dada la situación, a veces llegaban a multiplicarse cansinamente.
Con la burocracia amarrada hasta donde las circunstancias de la guerra lo permiten, la expedición inicio el día 10 de enero el viaje hasta Mostar. Aun hubo que solventar algunas cuestiones de papeleo antes de que Carlos Peña pudiera acometer el intento de nadar 60 kilómetros a través del rio Neretva. El grupo estuvo apoyado por los cascos azules y la Cruz Roja de Navarra, que presto la embarcación con la que sus compañeros pudieron seguir la progresión de Carlos a través de las frías aguas de Neretva.
Además, colaboraron en esta exhibían deportiva un vehículo equipado como ambulancia y un pelotón de avanzada que iba tanteando el terreno en previsión de posibles contingencias. Carlos Peña narro como le habían advertido sobre la posibilidad de encontrar en el rio minas o granadas. Además, estaba el peligro adicional de los puentes hundidos. Uno de ellos proporciono al nadador tolosarra el mayor susto de su travesía. <<Los cascos azules me habían advertido sobre la posición de un puente de aviadores, pero, por la velocidad que llevaba, no tuve tiempo de bordearlo como me habían dicho y corrí un serio peligro>>.
Por si fuera poco. Carlos se encontró con los rigores del invierno centroeuropeo. <<La temperatura del agua era de unos dos grados y la temperatura ambiente podía llegar a cinco o seis grados bajo cero>>.
Mucho por hacer
La acción protagonizada por Carlos Peña ha querido ser un antídoto contra el olvido. SIN, que en los últimos dos meses ha repartido más de 50.000 kilos de alimentos en la zona de conflicto, advierte que todavía queda mucho por hacer. Antonio Carabante, el jefe de esta ultima expedición, reconoce, no obstante, que se están dando algunos pequeños cambios que permiten albergaran cauto optimismo. Sin embargo, aunque cesen las armas, las necesidades continuaran latentes. Como proyectos inmediatos, SIN quiere colaborar con una granja de Mostar que suministra productos a centros de acogida de la zona. Otra necesidad urgente, reclamada por un grupo de niños bosnios que estos días están en Tudela, es el suministro de medicamentos, sobre todo antibióticos vacunas contra la tuberculosis, insulina y antirreumáticos.
Periódico DEIA. Domingo 29 de Enero del 1995
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