Carlos Peña con Chernóbil Elkartea
El nadador hizo la bajada del Nervión apoyando a los niños afectados de Chernóbil
Para Chernóbil Elkartea ha sido muy importante contar con la colaboración del nadador Carlos Peña, porque hemos conseguido fondos y la repercusión mediática que buscábamos para darnos a conocer un poco más. Estamos muy contentos, señala Kiko, miembro de Chernóbil Elkartea, que funciona en Euskadi desde hace 10 años y que se dedica a buscar familias vascas de abogada para los niños afectados por el desastre nuclear durante los meses estivales.
Con el 20 aniversario de la catástrofe queríamos realizar una serie de actos, y surgió la posibilidad de que Carlos realizase la bajada del Nervión, que finalmente resulto ser el acto de mayor envergadura. Pretendíamos que su travesía tuviese un simbolismo que comparase el esfuerzo deportivo del nadador en su bajada con el esfuerzo de tener que vivir en una zona como Chernóbil. Pero ante todo, consiguieron el impacto mediático que esperaban en prensa, radio y televisión gracias a la nueva aventura de Carlos, que conto además con la colaboración de los Ayuntamientos de Laudio, Erandio, Bilbao y Portugalete.
Este año, 90 miembros de la Asociación han viajado a Ucrania para tener un primer contacto con los padres que confían el cuidado de sus hijos a las familias de aquí para que tengan mayor confianza. Este año, en concreto, se han conseguido traer 144 niños a Guipúzcoa, 147 a Vizcaya y 28 a Araba. Una de las niñas, pasara este verano con una familia tolosarra.
Por aguas vizcaínas
<<Por una parte, he elegido el Nervión para seguir con mis travesías porque quería que estuviese en mi curriculum, porque considero que es un rio emblemático no solo para Bizkaia sino para todo Euskadi, como en su día atravesé el Lago Ness>>, expresa Carlos. Este era un proyecto que el nadador llevaba fraguando desde hace cuatro años, pero que por adelantar otros proyectos se ha ido quedando atrasado. Sin embargo, no podía haber escogido mejor momento y más afín a su trayectoria como nadador, buscando un acto, en este caso humanitario, que respaldar.
<<Me llamaron de Chernóbil Elkartea para colaborar en la conmemoración del 20 aniversario que tuvo lugar el pasado 26 de abril, aunque el descenso de Nervión fue días después, y he recibido un trato excepcional, tanto por parte de la organización como por parte de toda la gente que se involucro en el acto saludándome desde todos los puentes por donde pasaba>>, recuerda Carlos.
La travesía más dura
La salida comenzó a las 8.45 de la mañana en Laudio, pero no se produjo su llegada al Puente Colgante hasta quince horas y cuarto después. La historia comenzó complicada, comenta Carlos: <<Nada más entrar en el Nervión tuvimos que repelar una pared para acceder al rio. Después me percate del escaso caudal, por lloque opte por no llevar aletas para facilitar mi movilidad en el agua, porque incluso había tramos en los que tuvo que avanzar caminando>>. Y Peña y el de los dos piragüistas que lo acompañaron a lo largo de todo el recorrido. << No me había hecho a la idea de que iba a ser tan duro: me encontré con la dificultad de andar en el agua, tuve infinidad de caídas, golpes muy malos en la columna, en las muñecas, en la cadera, en el hombro… la verdad es que vi peligrar mi estado físico. >>, Destaca el nadador, que aun se recupera de sus lesiones. Pero estos no fueron los únicos contratiempos que sufrió en su aventura. Desvela que en una ocasión se encontró con una presa con un muro de casi cuatro metros y la Cruz Roja tuvo que salvarle con cuerdas, así como a las dos piraguas.
Pero por fin, con la entrada en la ría, llego la tranquilidad y la posibilidad de emplearse nadando. <<Fue una bendición. Disfrute del silencio, de la oscuridad interrumpida por la iluminación de los puentes y edificios más emblemáticos de Bilbao y de la gente que aun seguía animándome. Una vez en Portugalete me recibieron de una forma muy emotiva y respetuosa, con txalaparta y soltando más de 300 globos en mi honor, tantos como niños ucranianos vendrán a pasar este verano>>.
>>Ha sido un infierno>> resume Carlos, <<pero solo por colaborar a que la Asociación recaude fondos, ha merecido la pena>>, confiesa el aventurero tolosarra.
Periódico: EL DIARIO VASCO jueves 12 de mayo de 2006
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