Un anfibio gigante en el Sella
El guipuzcoano Carlos Peña descendió ayer por tercera vez el rio a nado en la modalidad de espaldas y registro un tiempo de 4.25 horas
Hace casi quince años que recorre a nado lagos y ríos de todo el mundo. Su afición comenzó en 1989 y una casualidad marco su destino. Los trajes de neopreno que utilizaba entonces apenas le permitían moverse. Nadar a crol o a braza era un reto imposible para el deportista. Por eso opto por perfeccionar su técnica en la modalidad de espaldas, la más compleja de todas. <<Ahora los trajes de agua han cambiado mucho, son más finos y permiten todo tipo de movimientos, pero quiero que se me conozca por mi estilo>>, explica Carlos.
Nacido en Tolosa, trabaja como socorrista en una piscina de su ciudad natal. Pero la rutina laboral no impide que sume hazañas a lo largo del año. Ayer descendió el Sella a nado por tercera vez y mejoro su propio tiempo. Cubrió la travesía en 4 horas y 25 minutos (invirtió cinco minutos menos que el año pasado), aunque el camino no estuvo exento de obstáculos. El buen tiempo acompaño al deportista en la salida, pero la lluvia le recibió a su llegada a Ribadesella, poco después de las cuatro de la tarde. <<Esta vez me he encontrado con menos agua en el rio y he recibido muchos golpes>>, confesaba, helado, poco después de abandonar las aguas del caudal.
Junto a Carlos estuvo en todo momento Jesús Remírez, su inseparable masajista, pilar fundamental de sus proezas acuáticas. Aunque cubrió el recorrido en piragua, no perdió de vista ni un momento a su compañero, concentrado en sortear las piedras y rápidos del rio a tientas.
Peña aspira a convertirse en una << leyenda>> del Sella y quiere pasar a la historia como los piragüistas que cada día surcan sus aguas. Además, asegura que el caluroso recibimiento que cada año le brinda Ribadesella recompensa cualquier esfuerzo. Por eso la travesía del Sella es la única que ha repetido en su vida. Y es que meritos deportivos no le faltan. Ha cruzado el Ebro desde Logroño a Zaragoza (200 kilómetros), ha nadado 340 kilómetros en el Miño, cruzado el lago Ness y el Estrecho de Gibraltar. En Mostar surco las gélidas aguas del rio Neretva y en Perú y Bolivia las del rio Titikaka. El próximo martes iniciara el descenso del Nalón.
Periódico: EL COMERCIO domingo 9 de noviembre de 2003
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