Espaldas mojadas
No es David Meca, es Carlos Peña. No es catalán, es de Tolosa. Y no nada a crol, sino de espaldas. Por lo demás, este valiente de 41 años no le va a la zaga a su paisano de Sabadell en lo que a retos marinos se refiere. Peña ha surcado ríos, lagos y mares de todo el mundo. Ayer se metió en el Sella cuando aún no había salido el sol y por sexto año consecutivo, nado entre Arriondas y Ribadesella. Esta vez su marca fue de dos horas y 41 minutos.
<<Todo fue muy bien. El caudal me ayudo, aunque algunos remolinos me dieron problemas>>, comento ya con ropa seca encima. Peña supero el frio ayudando por un traje de neopreno de 5 milímetros de grosor que le da una de cal y otra de arena: <<Te protege del frio y hace los golpes menos dolorosos, pero tiene una gran flotabilidad y obliga a hacer un gran esfuerzo para avanzar, aparte de los roces con la piel >>, explica. También fue provisto de aletas y de una pequeñas palas de plástico de fabricación casera en las manos, para ayudarse en su avance y tener << más seguridad en los remolinos de agua>>.
Carlos Peña se inicio en esta actividad en 1989. Era atleta de fondo y sufrió una lesión de la que no se recuperaba. <<<empezó a nadar de forma casual, me gusto y hasta hoy>>.
Mucho esfuerzo
Lo hace de espaldas porque <<la primera vez compramos trajes de siete milímetros, tan gruesos que era imposible nadar a crol>>. Nada de espaldas y nada de dinero: <<Esto es muy duro y no tiene recompensa económica, pero si por conocer culturas diferentes>>. De Ribadesella, por cierto, asegura que <<siempre nos tratan muy bien>>. Habla en plural en referencia a Jesús Remirez, su guía en estas aventuras de hombre-pez.
Periódico: EL COMERCIO domingo 26 de enero de 2006 |